Placer y trauma

¿Por qué me cuesta sentir placer? ¿Cómo puede el trauma afectar en nuestra capacidad de disfrute?

Y con placer no me refiero solo a placer sexual, también a la habilidad de disfrutar. ¿Te cuesta disfrutar de la vida?

La anhedonia es la incapacidad para experimentar placer, la pérdida de interés o satisfacción actividades cotidianas. Suele ser uno de los síntomas más comunes de la depresión.

(del griego ἀν-: an- ‘falta de’ y ἡδονή: hedoné ‘placer’

DISFRUTE Y PLACER

Si has vivido experiencias traumáticas complejas en la niñez, hay más posibilidades de que la experimentes en la vida. Y por qué? La respuesta está en parte en el cerebro, ya que el circuito de recompensa central suele estar alterado.

Y este estudio lo explica bastante bien:

Un estudio de este mismo laboratorio, encontró que en animales, diferentes factores estresantes durante las primeras etapas de la vida pueden inducir diferentes fenotipos de depresión y, específicamente, la privación materna temprana se asoció con una anhedonia más severa en la edad adulta.

Vamos que si no tienes mucho estrés de peque o no te dan mimos y afecto, tienes más posibilidades de no poder experimentar placer, disfrutar…

Por otro lado…

Para disfrutar normalmente necesitamos estar en un estado medianamente de calma (dentro de nuestra ventana o margen de tolerancia vamos…). Si no nuestro cuerpo y todo nuestro sistema estará enfocado en bajar el estresor, volver a la homeoestais.

Pero en los casos de trauma complejo, si has vivido abusos, negligencia durante largo periodo de tiempo y durante una edad más o menos temprana, es probable que tu cuerpo pueda reaccionar a los momentos de relajción congelándose o huyendo.

Es como si relajarse significara para nuestro sistema nervioso que estamos en peligro. Imagina un gato, solo cuando tiene mucha confianza y se encuentra muy seguro, es capaz de ponerse panza arriba y relajarse del todo.

Si ese gatito ha vivido experiencias difíciles, su cerebro interpretará como peligroso el relajarse. Lo que puede crear obstáculos en nuestras relaciones íntimas y también en el disfrute del día a día.

Y un pequeño apunte, con congelar o huir me refiero a dos de las respuestas de trauma que podemos tener. Congelarte sería paralizarte, bloquearte, quedarte parada sin saber qué hacer… Y huir sería querer evitar, cambiar de tema, cambiar de actividad, escaparte, marcharte…


De todas formas, no todo es trauma.
No hagamos deducciones simples.

Puede haber otras razones por las que te cuesta sentir placer…

Quizá en tu infancia tu necesidad emocional de juego y espontaneidad no se vio satisfecha.

Lo importante era hacer los deberes y portarse bien y te convertiste en una buena chica. No había espacio para el placer, para jugar demasiado… El juego y el disfrute era algo que solo se podía tener después de trabajar muy duro.



O quizá tus figuras cuidadoras eran incapaces de disfrutar.
En las generaciones pasadas sobre todo, cuando había más precariedad en general, es normal que se valorara mucho el trabajo, ya que sin trabajar muy duro, se ponía en peligro a toda la familia.

Por eso si tu padre no era capaz de relajarse y tu abuela vivía únicamente para el trabajo, es normal que ahora te sientas culpable si disfrutas. El sentimiento de culpa es muy común, cuando tenemos pocas cosas que hacer, cuando hay vacíos, o cuando sencillamente estamos en una situación en la que nos podemos permitir disfrutar. A veces esta emoción de culpa es tan grande que colapsa la situación, bloqueando totalmente a la persona y no dejándola experienciar su alrededor. En vez de estar presente, estará enfocada en sus pensamientos.

Sea la razón que sea, creo fielmente que se puede trabajar.

En mi trabajo como terapeuta clínica he visto a personas que vivían en una lucha constante, con demasiados pensamientos de odio hacia sí mismos, con mucha necesidad de venganza, y poca capacidad de confiar en la gente, poco a poco abrirse y aprender a sentir otro rango de emociones.
Y también placer.

Recuerdo cuando un paciente me mandó una foto de unas flores en un jardín. Era la primera vez que se fijaba y que podía disfrutar de sus formas y colores. Y sacó una foto para poder plasmar ese momento.


Así que…

Tienes derecho al disfrute.

El placer no es algo EXTRA, algo que si tenemos suerte lo sentimos y si no no.

El placer es nuestro derecho.


Mini ideas para practicar:


▪️En tu restaurante preferido para 2 minutos y disfruta completamente de tu plato.
(Yo aaaamo el ramen y puedo sentir como sensaciones postorgásmicas al comer los noedles tan ricos)

▪️ Haz una lista de «cosas placenteras» y trata de hacer una mínimamente a la semana.

▪️Saca fotos en el parque de las flores y disfruta de sus colores y formas.

▪️Ponte aceite con esencia en el cuerpo y toma un minuto para disfrutar el olor.

▪️En el plano sexual, explora contigo misma. Sé que suena a tópico pero es importante sentirse segura antes con una misma.




Y quiero repetir:

TIENES DERECHO A SENTIR PLACER✨✨

Tienes la capacidad innata para ello y se puede aprender.

Tu cuerpo puede aprender a sentirse seguro en la calma.

Tienes la capacidad de vivir con menos grises y más colores.